Cuando tienes un bebé, puede parecerte imposible cuidar también de ti misma. Pero descuidar tu propio bienestar no es sano. Puede que no tengas tiempo para rutinas de autocuidado exhaustivas y lujosas, pero eso no significa que no puedas satisfacer tus necesidades básicas.
Dejar de lado tu propia salud física no te ayudará a cuidar mejor de tu bebé. Si dedicas algo de tiempo a ti misma y estableces sistemas que te ayuden a ahorrar tiempo, podrás dar prioridad a tu propio bienestar físico y mental al tiempo que proporcionas a tu bebé el amor y los cuidados que necesita. Estos consejos te mostrarán cómo mantener el equilibrio.
1. Organice un tren de comidas con antelación
Antes de la llegada del bebé, empieza a pensar en la preparación de las comidas. Habla con tus familiares y amigos para organizar un tren de comidas, de modo que te lleven comida casera y sabrosa cuando nazca el bebé. ¿Y si alguien te pide ideas para regalar y ya tienes todo lo que necesitas para tu bebé? Puedes pedir tarjetas regalo para servicios de reparto de comida a domicilio o para tus restaurantes locales favoritos, de modo que puedas pedir comida para llevar en las noches más ajetreadas.
Además, es una buena idea llenar la nevera, el congelador y la despensa antes de la fecha prevista del parto. Puedes preparar comidas aptas para el congelador, comprar tentempiés no perecederos y alimentos básicos para la despensa, y asegurarte de que tu cocina está llena de todo lo que te gusta comer. Esto te ahorrará mucho estrés cuando le des la bienvenida a tu bebé.
2. Pedir ayuda - A menudo
Hoy en día, los padres primerizos suelen sentir que tienen que intentar arreglárselas solos. Pero esto es imposible. A veces todo el mundo necesita ayuda, sobre todo cuando se trata de cuidar a un bebé. Si cuentas con la ayuda de tu sistema de apoyo familiar, podrás dedicarte tiempo a ti misma, aunque seas madre primeriza y tengas muchas responsabilidades encima.
Puedes pedir ayuda a tus seres queridos antes de la fecha prevista del parto. Háblales de lo que crees que vas a necesitar y averigua quién está dispuesto a echar una mano. Tal vez tus padres puedan cuidarte a los niños y tus amigos estén encantados de ayudarte a limpiar la casa o a hacer recados.

3. No te preocupes por el entretenimiento
A veces, los padres primerizos acaban recibiendo muchas visitas en casa y se sienten presionados para entretenerlas. En primer lugar, recuerda que no es tu responsabilidad recibir a todo el que venga. De hecho, no tienes por qué recibir a nadie en tu casa. Tus verdaderos amigos entenderán que prefieras que te dejen comida y tarjetas mientras tú te relajas con tu familia. Esto es especialmente cierto en el caso de las amigas que tienen hijos y ya han pasado por el posparto.
4. Pasar tiempo al aire libre cuando sea posible
Como padre primerizo, es posible que acabe pasando mucho tiempo en su casa. Al principio, esto es prácticamente inevitable. El sistema inmunitario de tu bebé aún no es lo bastante fuerte como para que lo lleves a las aglomeraciones. Pero descansar al aire libre siempre que sea posible es una buena idea. Si tienes un porche o un patio trasero, puedes tomar el aire y el sol. Cuando estés preparada, puedes hablar con algún amigo de la zona para salir a pasear juntos y socializar sin perder de vista a tu bebé.
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¿Le cuesta cuidarse a sí misma y a la vez atender a un recién nacido? Hablar con un terapeuta puede ayudarle a encontrar el equilibrio. Póngase en contacto con nosotros hoy para discutir sus opciones para la programación de su primera sesión de asesoramiento para las mujeres.
