Convertirse en cuidador puede afectar seriamente a su salud mental y física. Y si tienes pareja, este importante cambio de estilo de vida también puede afectaros a ti y a tu compañero.
Puede que antes fuerais espontáneos y ahora tengáis que hacer planes con mucha antelación. Puede que el dinero escasee desde que se convirtieron en cuidadores. O quizá estáis tan ocupados con las tareas de cuidado que apenas tenéis tiempo el uno para el otro.
Como cuidadores, usted y su pareja se enfrentan a muchos retos que pueden hacer que se cuestionen su relación. Estos son algunos de los problemas que pueden surgir y algunos consejos para superarlos.
Excluir sus propias necesidades

Cuando eres cuidador, las necesidades de otra persona son tu máxima prioridad. Siempre tienes que ponerte en segundo lugar. Como resultado, tú y tu pareja tenéis que excluir vuestras propias necesidades individuales y vuestras necesidades como pareja.
A veces, la mejor manera de hacer un poco de espacio en su vida para su relación es pedir ayuda. Esto puede significar que otros miembros de la familia te ayuden con los cuidados o que contrates a un cuidador profesional para que te ayude con los cuidados a domicilio.
Mayores niveles de estrés
Ser cuidador es estresante. Siempre está preocupado por el bienestar de su ser querido. Además, es posible que tengas que compaginar un trabajo a tiempo completo con el cuidado de un familiar, lo que podría ser un trabajo en sí mismo.
Si estás estresado, puede que seas propenso a gritarle a tu pareja. ¿Cómo puedes aliviar parte de ese estrés? Elige actividades relajantes cuando los dos tengáis tiempo libre. Por ejemplo, yoga, meditación o simplemente acurrucarse con un buen libro para evadirse un rato.
Problemas financieros
Tal vez esté apoyando económicamente a su ser querido en su papel de cuidador. Esto puede añadir tensión a su relación. Cuando los fondos son limitados, es difícil encontrar oportunidades para disfrutar fuera de casa, en un momento en el que os vendría bien un poco más de emoción.
Para gestionar mejor su dinero, considere la posibilidad de concertar una cita con un asesor financiero. Pueden ayudarle a tomar decisiones presupuestarias inteligentes y ponerle en contacto con servicios gratuitos o de bajo coste para cuidadores de los que quizá no tenía conocimiento.
Falta de socialización
Es difícil socializar cuando se es cuidador. Puede que tenga poco tiempo para estar con sus amigos o que ellos no entiendan por qué usted y su pareja ya no pueden dejarlo todo y quedar con ellos para cenar y tomar algo. Pero es importante pasar tiempo con otras personas además de con tu pareja, sobre todo cuando eres cuidador, porque te da la oportunidad de relajarte de verdad.
Habla con tus amigos para hacer planes con antelación, elegir restaurantes u otros lugares de reunión en tu barrio, o incluso venir a tu casa a pasar el rato.
Dificultad de planificación
Cuando se es cuidador, no sólo es difícil hacer planes con los amigos. También puede ser difícil para ti y tu pareja planificar vuestro futuro como pareja. Puede que no sepas durante cuánto tiempo tendrás que ocuparte de las tareas de cuidador, o que sientas que tienes opciones muy limitadas para tu futuro mientras tu ser querido dependa de ti.
Si le preocupa su futuro en común debido a su papel de cuidador, quizá le convenga consultar a un terapeuta. Puede ayudarte a sopesar tus opciones y a hacer planes a largo plazo que funcionen para ambos.
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¿Usted y su pareja se sienten abrumados por las tareas de cuidado? La terapia puede ayudarle. Póngase en contacto con nosotros hoy para discutir sus opciones para programar su primera sesión.
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