Vivir con una enfermedad crónica puede ser todo un reto. Contar con el apoyo de su cónyuge a veces puede facilitar las cosas. Pero también plantea nuevos problemas. Por ejemplo, puedes fingir que te encuentras bien cuando en realidad no es así, simplemente porque no quieres decepcionar a tu cónyuge o a tu familia política.
Si padece una enfermedad crónica, debería poder contar con su cónyuge como uno de sus mayores apoyos. Pero asegurarse de que comprenden sus necesidades requiere tiempo y esfuerzo. A continuación le explicamos cómo abordar algunos de los problemas más comunes que pueden surgir cuando se está casado y se padece una enfermedad crónica, desde exponer sus necesidades personales hasta asegurarse de que su hogar le resulte cómodo.
Comunique sus necesidades y límites
No sea tímido a la hora de hablar de sus necesidades. Hable con su pareja de cómo se siente en el día a día. Hágale saber si sus niveles de energía son altos o bajos. A veces, esto puede significar cancelar o modificar los planes en función de los síntomas.
No es necesario que intentes superar el dolor por el bien de tu cónyuge. Comenta con los demás cómo puedes cancelar planes de forma respetuosa en caso de que surja el problema. También puedes darles pistas sobre las señales de que tus síntomas están empeorando.
Crear un ambiente confortable en casa
¿Vive en una casa en la que se siente realmente a gusto? Convivir con alguien significa que tienes la ventaja de que otra persona te ayuda en casa. Pero también puede significar hacer concesiones en cuanto a la ubicación y el diseño de tu espacio vital.
¿Y si usted y su cónyuge están pensando en comprar una casa o mudarse a otra de alquiler? Asegúrese de que se adapta a sus necesidades en lo que respecta a su salud. Piense qué características de diseño le vendrían mejor, sobre todo si utiliza algún tipo de ayuda para la movilidad. También puede pensar en elegir una zona que esté cerca de sus médicos u otros proveedores de asistencia sanitaria.
Mantenga a su cónyuge al corriente de su plan de tratamiento
Antes de casarte, es posible que te hubieras acostumbrado a llevar el tratamiento tú sola. Una parte de ti puede haber sentido que no querías compartir detalles sobre tu tratamiento con otras personas porque intentarían darte consejos no solicitados.
Pero dentro de su matrimonio, es importante poder compartir su plan de tratamiento con su cónyuge. Esto puede incluir el calendario de citas médicas, el protocolo de medicación, los hábitos de vida que recomienda el médico u otras formas de terapia.
Deje que su cónyuge le defienda
¿Siente alguna vez que su médico no le toma en serio? ¿Otras personas tienden a restar importancia a la gravedad de sus síntomas? En momentos así, su cónyuge puede ser su mejor defensor. Hable con él sobre cuándo puede necesitar su apoyo en situaciones sociales y cómo puede ayudarle.
Encuentre actividades de bajo mantenimiento para ambos
A veces, tu enfermedad crónica puede hacer que te resulte difícil salir de casa y realizar actividades que requieran mucha energía. Es una buena idea pensar en algunas actividades que os gusten tanto a ti como a tu cónyuge y que no os pongan en esta situación. Ya os guste ver películas clásicas, jugar a videojuegos, leer novelas y comentar vuestros libros favoritos, o cualquier otra actividad de bajo impacto, estas aficiones pueden ser una forma divertida de estrechar lazos.
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¿Tiene dificultades para gestionar su enfermedad crónica dentro de su matrimonio? Trabajar con un terapeuta puede ayudarle. Póngase en contacto con nosotros para discutir sus opciones para la programación de su primera sesión de terapia de pareja.
